Biohazard - State of the World Address - Review - Crítica
1. State of the World Address
2. Down for Life
3. What Makes Us Tick
4. Tales from the Hard Side
5. How It Is (Feat. Sen Dog of Cypress Hill and DJ Lethal of House Of Pain)
6. Remember
7. Five Blocks to the Subway
8. Each Day
9. Failed Territory
10. Lack There of (Diálogo de Harvey Keitel en "reservoir Dogs")
11. Pride
12. Human Animal
13. Cornered
14. Love Denied & Hidden Track (a cappella)

FORMACIÓN:

Evan Seinfeld: Bajo, Voces
Billy Graziadei: Guitarra, Voces
Bobby Hambel: Guitarra
Danny Schuler: Batería


DISCO: STATE OF THE WORLD ADDRESS

AUTOR: BIOHAZARD

FECHA DE PUBLICACIÓN: 24/05/1994

SELLO: WARNER BROS.


El año 1994 fue un año de muchos cambios en el mundo de la música. Muchas novedades, grandes éxitos y diversos devenires.

En lo musical, que es lo que nos concierne, pudimos disfrutar de lanzamientos como Youthanasia, de Megadeth; Burn my Eyes, de Machine Head; Demanufacture, de Fear Factory… Y, por supuesto, Nevermind, de NirvanaEstos cuatro discos, a bote pronto, representan un cambio evidente en la concepción de la Historia del Rock y del Heavy Metal. Megadeth daba la espalda al Thrash Metal, Fear Factory daba un giro a su Industrial/ Death Metal para aliarse con el mundo de las máquinas y la electrónica (tras experimentar con Fear is the Mindkiller), Machine Head tomaba el relevo del Thrash Metal creando lo que se llamaría Groove y lo que se podría considerar su mejor obra. 

…Y Nirvana, por supuesto. Ahí empezó también un poco el declive del Heavy Metal en detrimento del Grunge, que a su vez fue un puente para que otras personas se adentrasen del Grunge al Metal y convertir lo que parecía una hecatombe en una especie de simbiosis.

Pero también fue el inicio del Nu-Metal. Que esté mencionando esta particularidad en una crítica hacia Biohazard cuando, curiosamente, pocos son los que incluyen a ésta formación neoyorkina, tiene su lógica. Al tiempo.

Tengo ante mi una de las obras más impactantes que he tenido el placer de llevarme a los oídos. Durante una conversación con un amigo, llegamos a calificar este State of the World Address como el disco “comodín”. A lo largo de los años, la avidez de coleccionista y curiosidad musical nos ha sumido a ambos en la locura de ser poseedores de relativamente extensas colecciones de música (también se da en cuestiones cinematográficas, curiosamente). Lo que aparentemente parece ser algo lógico cuando a uno le gusta mucho escuchar música, se revela extraño al visitar las casas del resto de la humanidad, donde sus propietarios suelen ser dueños de una colección muy limitada de música.

El caso es que, al tener una dilatada colección, a veces es difícil elegir un disco concreto para escuchar. Siempre hay un impulso que te hace volver a dejar el disco seleccionado en su sitio. Desconoces el motivo, pero es así. La conclusión a la que llegamos mi amigo y yo fue que, cuando esa disyuntiva empezaba a ser una pérdida de tiempo, la mano, consciente de la necesidad de tomar una decisión urgente, iba directamente a la “B” (la forma lógica de ordenar una discoteca), luego buscar “BI”, “BIO”… Y ahí está, aguardando: sonriente, con los brazos abiertos, con la carcasa de color amarillo anaranjado y sabiendo que él es el elegido.

State of the World Address no es un disco de canciones, de detalles o de producción. Es un disco de esos que salen de vez en cuando: perfectos. Uno por década y uno por banda. Cierto que la década de los noventa nos ha regalado muchos discos perfectos. Pues, oye: mejor. Gocémoslo.

State tiene en su interior una guía sobre el buen gusto, sobre la calidad, la humildad, la actitud y la técnica. Un manual completo de cómo mezclar el sonido más clásico que viene de la mano de Black Sabbath y aunarlo con los más modernos clichés callejeros. Lo que en su día Anthrax hizo con Public Enemy o posteriormente Obituary con DJ's Diablo D. y T. Skinner, los de Brooklyn lo llevan a la práctica con seriedad y rigor, de forma conceptual y tras dos trabajos anteriores que habían sido el preámbulo y la carretera que daba rodaje a la banda y que les conducía, poco a poco, a éste impresionante redondo.

Para que la mezcla de estilos tenga como resultado una obra maestra, es necesario saber la proporción de cada elemento a combinar. El crisol es la situación social, y provenir de un vecindario como Brooklyn es un elemento indispensable para conocer los recovecos de una sociedad a pie de calle que, al mismo tiempo, y al estar estrechamente familiarizado con el hip-hop, lo sirve en bandeja.
Biohazard cogió el sonido del Heavy Metal más conservador y lo mezcló con el hip-hop que habían aprendido en su barrio. Dos estilos tan dispares pero al mismo tiempo con una actitud tan similar se daban la mano para realizar una denuncia social que, tras la decadencia del Thrash Metal, empezaba a quedarse sin padrino.

Supongo que el combo de voces de Evan y Billy proporcionaba un dinamismo que para aquel entonces era un recurso que prácticamente no se había usado. O, al menos, no hasta el punto de usarlo como hilo conductor y parte indispensable del concepto musical. Evan le da un registro con la voz grave y desgarrada, mientras que Billy es más natural, más juvenil. Su forma de mantener la nota y darle duración se convierte en momentos más que perdurables.

En cuanto a Bobby, guitarra solista, sólo puedo decir que me ha llamado la atención su forma de moverse, su energía y cómo transmite esa eterna juventud. El gusto por los clásicos que hay en Biohazard se evidencia en sus solos, en cómo domina el bending y el wah-wah: cómo es capaz de mantener una nota en el aire y hacerla variar sin que el oyente lo perciba.

Lo de la batería es una de esas cosas que puede pasar desapercibido, porque rodeado de unos compañeros tan visibles, tan ágiles, tan llenos de energía, tiene el inconveniente de poder verse eclipsado. Para compensar, Danny tiene un dominio muy versátil y que en realidad, una vez te empapas del estilo de esta gente, se revela que gran parte del triunfo de la banda es gracias al registro de una batería que es capaz de cambiar el ritmo constantemente para adornar un mismo riff de guitarra y conseguir un dinamismo y una fluidez impresionantes en una canción que, de otra manera, quedaría más sencilla, más repetitiva y más floja. Si esto es hardcore, todo es batería. Se demuestra con un gran dominio del jazz, blues, rock, metal y cualquier estilo que se precie. Bobby lleva el peso del ritmo tocando y adornando, pero también dominando los silencios, las paradas y los contratiempos con un drumkit sencillísimo.

De este modo, al margen de tener un disco perfecto de principio a fin, contamos con auténticos momentos de gran calidad, como la forma de empezar, con ese discurso de la voz en off y una nota sostenida, que da paso un riff pegadizo y machacante… It´s the state of the World address, motherfuckers!!!Y entra el bajo, con la nota de guitarra sostenida… la batería, las guitarras, las voces… Ya está aquí y no lo va a poder parar nadie.

El comienzo de los siguientes (casi) sesenta minutos. Cambios de ritmo constantes, voces dobladas, coros, protestas, calle…

Down for life” comienza en la misma línea, aunque cuenta con momentos de auténtica locura, con partes aceleradas y momentos que ralentizan sobremanera, creando una atmósfera extremadamente estresante. Estás acelerado, pero el cambio de ritmo da un quiebro… así que, mueves la cabeza, los pies, el cuello, las manos, los brazos… Es incontrolable.

El disco sigue sin bajar un ápice de energía y calidad con dos cortes brutales: “What makes us tick”, que engaña con un piano que se acerca de forma paulatina, para romper con la voz de Billy… La energía fluye a raudales gracias a voces desgarradas, ecos, riffs de guitarra que varían en un constante frenesí y una batería que conduce la canción de forma sencilla hasta la siguiente “Tales from the hardside”, que comienza con un grito de mujer que hiela la sangre. El videoclip ha quedado para la posteridad.

“I´ll put a bullet in your head for the color of your skin.
This is my neighbourhood, who the fuck let you in?.
I´ll stick with mine, stay with your own kind.
The virus of hate infects the ignorant mind.”

Y otro videoclip es el que se hizo para la siguiente “How it is”, que cuenta con el gran Sen Dog, de Cypress Hill. Lo que viene siendo hasta ahora, pero con una tercera voz… Tal vez más pesada, más ralentizada, más densa.

Remember” está, como bien lo anuncian al comienzo de la canción, dedicada a los veteranos de la guerra de Vietnam. Y lo hacen con cierto carácter sinfónico: con mucha grandeza, impulsando las notas y adornando el corte con muchos coros, una voz de Billy sollozante y de fondo, para un Evan muy beligerante. La batería matiza sus adornos y los lleva un paso más allá.

Five blocks to the Subway” pone punto y final a lo que sería la cara A del disco. Inspirado en el poema de Robert James Hambel Jr., con mismo título, cuenta las peripecias de alguien que cada día tiene que recorrer cinco manzanas de distancia y que, al hacerlo, está poniendo su vida en riesgo por el simple hecho de vivir en una zona altamente conflictiva. Tu vida, un infierno.

La que denomino cara B empieza al mismo nivel, con energía, violencia, rabia, fuerza… “Each day” sigue las pautas tan bien delimitadas hasta ahora por los siete cortes previos.

Justo después, se produce el cambio que el disco necesitaba para no caer en la monotonía. “Failed territory” tiene una intro que es una oda al buen gusto, una oda a la esperanza, a la sabiduría, al conocimiento y a la idea de que en la música sólo existen las barreras que uno quiera poner. Este noveno corte tiene los dos primeros minutos con una composición instrumental conducida por una guitarra clásica, acompañada por un piano… y roto por el que podría decirse uno de los mejores cortes de un disco donde cada canción es, posiblemente, la mejor. Un tema con el bajo a un nivel perfecto, adornando la canción y dominando el hilo del ritmo. Las voces doblándose con maestría, hablando de drogas, sobredosis y muerte. “Un epitafio para un territorio fracasado”.

Y “Lack there of” sigue la misma línea. Es increíble ver cómo un disco no pierde ni un ápice de intensidad. Todo a base de un buen puñado de canciones, puestas en el orden correcto y en el contexto perfecto. Si esto viene con una producción cuidada, gusto por lo que haces y haciéndolo con gusto… Sólo cabe sentarse y esperar a ver qué te depara el siguiente “Pride”, que empieza con un wah-wah que distorsiona unos acordes y unos armónicos que acaban el riff principal, las voces que entran de forma aparentemente caótica y cambios de ritmo y velocidad… Más “State of the World Address”.

Otro de los mejores cortes del disco es el siguiente “Human animal”. Empieza despacio, acercándose, al acecho. Para terminar atacando con salvaje maestría. Billy con su voz desesperada en la lejanía, Evan comedido, Billy le rebate, Evan responde… Y se desatan.

“As the human animal takes control.
The path of self-destruction has brought me to this point.
As modern day society cracks arthritic joints”

Cornered” tal vez parece estar destinada a ser de las más flojas, pero cuando te das cuenta del potencial que tiene el riff, entras en una espiral en la que todo es confuso: las mejores canciones sólo lo son en apariencia, porque las que no parecían tan buenas esconden secretos ocultos y, al final, es cuando te das cuenta de que este disco es perfecto. Las voces distorsionadas, el bajo solitario dibujando otro cambio de rumbo en la canción, el solo de guitarra, los platos de la batería sumiéndote en un coma, la voz vuelve a entrar, los coros… y la voz de Billy que se diluye…
…Y el piano. Ese piano. Y ese ínfimo solo de guitarra acompañando al piano. Cuatro notas. O tal vez cinco. Sencillas. Lluvia, lágrimas, tristeza. Desesperación.

El disco había que despedirlo a lo grande.

Love denied”. El epítome de este disco. Si quieres una canción que resuma el contenido de toda la obra: si quieres escuchar o seleccionar un único corte para empezar a cogerle el gusto a este “State of the World Address”, éste es el indicado. La elección no es fácil, porque todos son buenos. Pero tal vez “Love denied” sea el más completo porque es un compendio de todo lo que hay en el disco. La fuerza, la agresividad, el espíritu combativo, la esencia contestataria, la urbe, la calle, el barrio, la denuncia social… y en lo musical: la melodía, la fuerza, la pasión, la letra, los riffs…

“A child is told from day number one
He´s a worhless piece of shit, bad and dumb.
Generations pass down low self self steem.
We´re molded by things we´ve heard and seen.
Or punched in the mouth for being unsure
Or locked behind the closet door.
We learn what we live, we live what we learn.
Abuse of innocence to evil we turn.”

Despedir una obra de semejante calibre con una letra que habla sobre el maltrato infantil, es asentar las bases de unos principios sociales que denuncian las carencias de una sociedad desde su pilar más básico: los niños. Ellos son el futuro. Si desde el primer día, les tratas de forma miserable, su vida será miserable y todo lo que hagan será en
base a la miseria que creen que hay en sus vidas y, desgraciadamente, la miseria sólo trae más miseria.

“Can anybody hear their cries?
Can anybody tell them why?
You gotta read between their lies.
People die when love is denied.”

Mucha fuerza y rabia, pero también mucho buen hacer, con el añadido de un corte extra en la misma canción, a modo de despedida, con los cuatro componentes de Biohazard cantando a capella, de forma un poco distendida y despidiendo el disco de un modo completamente inesperado.

Ese mismo año, Biohazard también participó en el tributo a Black Sabbath, Nativity in Black, haciendo una fantástica versión de “After Forever”.

Creo que ya está todo dicho. El resto, habla por sí solo. Tanto si te gusta el Thrash, el Heavy clásico, el Nu-Metal, el hardcore, el Death o el Rock, deberías echar un vistazo a este “State of the World Address” si es que aún no lo has hecho.

 

Xentrix 6/03/2013
@AlbertoGarVal
http://escuchameatentamente.blogspot.com.es/


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Comentarios   

 
#1 Magno 24-03-2013 15:54
No puedo estar más de acuerdo con la critica. Un disco indispensable en cualquier discografía, que está demasiado olvidado. Un disco que escucho cada varios meses instintivamente .
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#2 Zalo 666 23-04-2013 00:40
Solo voy a decir que flipo que alguien se equivoque en algo como decir que Nevermind de Nirvana salio en 1994... es como decir que el Black album de Metallica salio en 1995 o que reign in blood de Slayer salio en 1989... un poco de seriedad y contraste de fechas, que estan a un click y la gente que no sepa esas cosas se fiara del articulo y no se pondra a comprobar nombres de componentes de bandas o años de edicion de discos tras leer los errores de los cronistas. Un poco mas de dedicacion por favor! gracias.
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#3 Zalo 666 23-04-2013 00:42
Y el disco de Fear Factory es de 1995 por dios!!! nirvana de 1992 y Fear Factory de 1995... me quedo sin palabras.

Espero que los responsables de la web tomen medidas y las cronicas sean revisadas para ofrecer mas calidad y exactitud, que no hay mas que hacer un par de comprobaciones y asi evitar patadas grotescas a la informacion veraz del Metal. Saludos.
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#4 METALMANIACO 23-04-2013 19:14
Sin dudas un disco imprescindible como tambien fue Urban Discipline (1992) para entender el metal de los 90's. No creo que el autor de la reseña haya querido incluir los discos de Fear Factory y Nirvana en 1994, me parece que quizo referirse a que a mitad de los 90 hubo discos que marcaron un sonido y renovaron el metal que estaba moribundo. Para mi un disco fundamental fue Vulgar Display Of Power(1992) de Pantera el que marco un camino a seguir para el metal en el futuro cosa que terninaron de consolidar con Far Beyond Driven(1994) a modo personal son los padres del metal moderno. Otros discos fundamentales para el metal de esa era fueron Chaos A.D.(1993) principalmente y Roots(1996) de Sepultura asi como tambien The Art Of Rebellion (1992)de The Suicidal Tendencies. Y creo que tambien sin dudas el Black Album (1991) de Metallica marco un antes y un despues en el maetal. Saludos
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#5 Redactor - xentrix 04-05-2013 16:43
Cito a Zalo 666:
Solo voy a decir que flipo que alguien se equivoque en algo como decir que Nevermind de Nirvana salio en 1994...

Cito a Zalo 666:
Y el disco de Fear Factory es de 1995 por dios!!!


Cuando menciono a Nirvana, Machine Head , Megadeth o Fear Factory, me refiero al cambio de rumbo musical que se produjo a principios de los años 90. Puede haber cierta confusión en mis palabras, pero la prudencia siempre es bienvenida antes de que traten de tirar al suelo el trabajo de uno.

Gracias por leer la reseña, sacar conclusiones y dar por seguro algo que he escrito yo personalmente sin dar el beneficio de la duda a lo que habéis interpretado como un fallo sin preguntar previamente.

Estas cosas pasan.
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#6 Salvatore 14-07-2014 09:15
I quite like looking through an article that will make people think.
Also, many thanks for permitting me to comment!

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