Una de las grabaciones que más está dando que hablar durante este 2009 es sin duda este segundo trabajo de larga duración de los madrileños. No es para menos. Aparte, claro está, de su importante carga promocional, han conseguido llamar la atención de crítica y público saliéndose del renglón sin dejar de hacer lo de siempre: heavy metal contundente. Conscientes de que el heavy melódico de nuestro país sufre un exceso demográfico endémico en el que pululan bandas a puñados, con distinta suerte, se han concienciado de que hay un gran vacío en lo que a heavy poderoso se refiere. Esto les está llevando a ser una formación con un carácter y una propuesta realmente interesante y con mucho camino por andar. No cabe duda de que con “What Doesn’t Kill Us” han dado un puñetazo en la mesa para dejarse oír y, de paso, encontrarse a sí mismos, tener un sonido propio. Aparcan las melodías épicas y el happy metal para hundirse en un sonido, que sin ser excesivamente oscuro, sí que hace caminar entre la niebla. No podían haber encontrado mejor continuación para el excelente debut que supuso “Path Of Nails”.
“What Doesn’t Kill Us” es un álbum forjado con el pecho y la entrepierna, un clásico desde ya. Y es que los tres cuartos de hora divididos en diez capítulos son una huída hacia delante, con ese extraño (pero perceptible desde el primer acorde) sentimiento de quien ha grabado un álbum sabiendo a donde quiere llegar, con la seguridad propia de un combo con ya varios años de furgoneta y local, como es su caso. Este recorrido lo realizan apoyados en las tres viejas máximas del heavy metal: base rítmica contundente, riffs poderosos y dinámicos y una voz con personalidad, sin clonar. Y siendo realistas, esto es prácticamente imposible de escuchar dentro de nuestras fronteras a pesar de los buenos (y ¡buenísimos!) músicos que hay en la escena pero que centran sus esfuerzos en otros estilos ya (casi) caducos. Su propuesta de heavy musculoso, más propio del otro lado del charco pero con un ojo puesto en circuito del viejo continente, toma forma en explosivas composiciones como la que abre la placa, la sensacional “… Make Us Stronger”, “Cross Of Shame”, “Seed Of Hate”, ambas en una onda muy Megadeth o en la groovy “Inner Enemy”. Es en estos surcos donde mejor se aguanta la rugosa voz de Miguel Rocha, dando bandazos que tienen un poso de Chris Cornell, algo de Dave Mustaine y lo más sorprendente, un resquicio de la oscuridad de Jonathan Dolcet. No pasa desapercibido su gusto por el hard rock, eso sí, sin nada de glamour, más bien todo lo contrario, hard hecho a cara de perro. Y la gran virtud que exhiben es la de que este grupo de composiciones se mantienen con sus compañeras de listado formando un todo. “Decade”, “In The Name Of” o “The Hole” aportan los minutos más melódicos de la grabación pero mantienen intacto el espíritu de la misma.
Pocas veces un disco nacional ha causado tanto revuelo en los últimos tiempos, y muchas menos veces ha estado tan justificado. Es un disco valiente, que no aparta la mirada, propio de una banda segura de sí misma que han encontrado el camino a seguir, que no dudarán en dejar en tierra a cualquiera que no consiga mantener su ritmo y serán otros los que les verán pasar de largo. Es lo que tiene creer en uno mismo.

Dani Lizzy - 07/08/09 |