PROGRESSIVE NATION 09: DREAM THEATER + OPETH + BIGELF + UNEXPECT
LUGAR: Wembley Arena (Londres)
DÍA: 10 de Octubre del 2009
Dream Theater siempre han tenido mucho ojo para elegir a las bandas que les acompañen en sus giras, ya que su status de “los mas grandes del metal progresivo” les convierten en un plato dificilmente rechazable para nuevas bandas a las que se les presenta la oportunidad de abrir para un grupo que cada noche congrega varios miles de espectadores. Porcupine Tree, Spock's Beard, Symphony X, Riverside... todos ellos abrieron para Dream Theater, y en los últimos años este buen ojo para bandas de acompañamiento ha sido aún mas notorio con la celebración del Progressive Nation Tour, por el que ya vimos pasar a gente como Beardfish, Between The Buried And Me, Zappa Plays Zappa, Opeth, o Pain of Salvation.
El tramo europeo del festival progresivo comandado por Dream Theater contaba con un cartel ciertamente irresistible. A los neoyorkinos se les unían los suecos Opeth como segunda banda principal, un combo que cada día que pasa van ganando mas adeptos y, gira tras gira, concierto tras concierto, van llegando a un público cada vez mas numeroso y variado. También en el line-up estaban los setenteros Bigelf, una banda que ya compartió cartel con Dream Theater en un par de giras por Estados Unidos y que estaban deseando visitar Europa, así como los canadienses Unexpect, una banda joven pero sobradamente preparada, la cual con su enrevesada propuesta van poco a poco sonando entre los seguidores del metal mas loco e imprevisible.
Con un cartel tan interesante, teníamos bien claro que no queríamos fallar a un show del tour, y, a decir verdad, poco puede haber mas apetecible para un seguidor del progresivo que viajar de fin de semana a Londres para ver de viernes a Porcupine Tree y de sábado a Dream Theater, Opeth y compañía, así que eso fue lo que hicimos. El show del Progressive Nation tenía lugar en el Wembley Arena, un pabellón con capacidad para unas 13.000 personas, pero que para la ocasión había reducido su aforo. Situado junto al mítico estadio de Wembley, con unos accesos realmente sencillos e intuitivos y una acústica sobresaliente, resulta ser un gran sitio dónde disfrutar de este tipo de conciertos. Nada mas llegar nos sorprendió lo bien señalizado que estaba todo y como trabajaba la organización para que no se formen grandes colas, nadie se confundiera de zona y supiera encontrar facilmente su sitio. Las comparaciones son odiosas, pero es menester decir que todo fue saliendo con una fluidez pasmosa comparado con ciertos eventos de nuestro país.
Cuando entramos en el estadio, estaban los canadienses Unexpect comenzando su actuación. En un reducido espacio de escenario, la banda descargó durante cosa de media hora algunos temas de sus dos discos de estudio así como uno nuevo, pero no tuvo la suerte de contar con un sonido demasiado bueno, lo que hacía que su compleja propuesta resultara demasiado confusa y un poco enmarañada. Le echaron ganas pese al poco espacio que tenían, pero a decir verdad me dejaron muy frío, aunque algunas personas en las primeras filas disfrutaron de su show. Tras ellos, Bigelf salieron a escena con sus hammonds a cuestas para llevarnos en un viaje a los setenta durante unos cuantos minutos ante un Wembley Arena que poco a poco iba llenándose. La densidad de “The Evils of Rock N Roll” dió inicio a un show que tampoco sonó especialmente bien (aunque mejor que el de Unexpect) pero que se compensó con una gran actitud y carisma por parte del frontman Damon Fox. “Hydra” y las improvisaciones rockeras de “Blackball” (con colaboración de Mike Portnoy a la batería, en el por desgracia momento mas vitoreado de su concierto) sirvieron para seguir presentando su último disco “Cheat The Gallows” al público londinense. “Nuestro segundo concierto en Europa, en Wembley ante varios miles de asistentes, ésto sólo lo puede hacer Bigelf”, bromeaba Fox con el respetable, que poco a poco se iba metiendo en el show. “Money machine” fue el tema final de un concierto que resultó un poco corto y con un sonido simplemente correcto, esperemos poder verlos en un marco mas apropiado pronto.
Dos de las cuatro bandas del cartel habían ya terminado su show, y cruzábamos la línea entre “bandas teloneras” y “bandas cabeceras”. Y es que la diferencia entre lo visto y lo que vendría en materia de sonido, escenario y luces era realmente notable. Opeth salieron a escena en la que seguramente será su última gira promocionando “Watershed”. Ya estaba dentro casi todo el mundo, unas 7000 personas a ojo, preparadas para disfrutar del show de los suecos. Desde el primer momento, notamos que el salto cualitativo en cuanto a sonido era enorme, finalmente Wembley Arena sonaba como se esperaba, con unos Opeth nítidos y precisos, en los que cada instrumentos se oía perfectamente y las voces de Akerfeldt hacían justicia a su impresionante nivel. El rock progresivo de “Windowpane” sirvió para dar comienzo a un show genial de una banda que, pese a los cambios de formación sufridos en los últimos años, suena a la perfección. La conocida por casi todos “The Lotus Eater” y sus cambios de dinámica dejaron boquiabiertos al educado público inglés. Como siempre, Mikael bromeaba entre canción y canción, para ir poco a poco dando paso a su repertorio. Para los que ya vimos a Opeth ultimamente, resulta de agradecer el hecho de que la banda preparase nuevos temas para este tramo de la gira, y sorpresas como “Reverie / Harlequin Forest” del disco “Ghost Reveries” o un genial guiño a su material mas antiguo con “April Athereal” sirvió para que mas de uno se alegrase de volver a ver a la banda sueca. La inevitable “Deliverance” y la novedad de “Hex Omega” pusieron fin a un show de cosa de una hora en la que este quinteto sueco demostró estar en un estado de forma envidiable, personalmente los ví bastante mejor que en su última visita a nuestro país junto a Cynic y The Ocean.
Y llegaba el momento para la banda mas esperada por casi todos. Los técnicos se tomaban su tiempo para preparar el genial escenario que Dream Theater escondía tras unos telones, con una gran pantalla en el fondo y dos a ambos lados del escenario, la mastodóntica batería de Portnoy vigilando y algunos detalles de atrezzo bastante guapos colocados por el escenario. “A nightmare to remember”, el tema que da comienzo a su último disco “Black Clouds & Silver Linings”, sirvió también para dar el pistoletazo de salida de su concierto. El sonido era increíblemente pulcro, potente y la ejecución de la banda desde el primer momento fue sencillamente perfecta. Sin embargo, pese a ser un tema metalero y directo, supuso un comienzo un poco frío en el que ni siquiera la participación de Akerfeldt de Opeth a las voces en la parte mas cañera del tema maquilló un corte que no era el mas adecuado para comenzar un show. “The mirror” y “Lie”, ambas del “Awake”, mejoraron notablemente el comienzo y demostraron que James Labrie iba a estar pletórico esa noche a las voces. Habiendo sido el talón de Aquiles de la banda en alguna época de su carrera, James ha demostrado estar a pleno rendimiento en estos momentos y cuajó una gran actuación durante todo el show, gracias en parte a los respiros que le suponen los temas y partes instrumentales así como los solos que estos músicos ofrecen en sus shows. Un solo de teclado bastante “freak” de Jordan Rudess (como iba a ser si no) en el que el teclista “se picaba” con su alter-ego virtual que aparecía en la pantalla, rompió un poco el ritmo del concierto, pero es innegable la espectacularidad que supone este tipo de momentos en el show de la banda. Los visuales que Dream Theater usó durante toda su actuación estaban perfectamente sincronizados con las canciones, sin embargo no eran todo lo espectaculares que cabía esperar de una banda como Dream Theater (y mas tras ver el día anterior a Porcupine Tree, que en este aspecto están a años luz) y en algún momento daba la sensación de ser demasiado sencillos e incluso “desfasados”. La hímnica “Propeths of War” y “Wither” (grabada para un posterior videoclip en este concierto) siguieron desgranando y dando forma a un show que, hasta el momento, y pese al genial sonido y la perfecta ejecución, había comenzado un poco flojo en cuanto a repertorio. Sin embargo, de aquí en adelante mejoraría y mucho el asunto, con una increíble interpretación de la instrumental “The Dance Of Eternity” en la que la banda entera demostró su sobresaliente nivel técnico. A continuación, un duelo de baterías entre Portnoy y los baterías de Unexpect, Opeth y Bigelf, que resultó mucho mas vistoso que el solo de teclado, y, para finalizar antes de los bises, una espléndida interpretación del mítico “Take the time” que puso al Wembley Arena entero a sus pies. No se hicieron esperar demasiado para volver a escena y terminar el show con una tremenda interpretación del tema de 19 minutos “The Count Of Tuscany”, en el que especialmente John Petrucci demostró el nivel de fuera de serie que tiene. Agradecimientos, saludos y fotos al respetable al terminar el concierto, de unos 90 minutos de duración, tiempo bastante escaso para tratarse de una banda como Dream Theater.
Eso es lo que dió de sí el show de Dream Theater, en el que la banda alternó momentos realmente geniales con otros mas flojos. Menos mal que en la segunda mitad del show, el repertorio remontó (y mucho) el vuelo y nos fuimos con una sensación mas dulce de lo que pueda parecer en principio. Había sido una buena noche para un seguidor del progresivo, y habíamos disfrutado de un cartel realmente interesante. Esperemos que en próximas ediciones del festival Dream Theater vuelvan a contar con un line-up así de bueno.
Setlist Bigelf:
The Evils Of Rock & Roll
Hydra
Blackball
Money Machine
Setlist Opeth:
Windowpane
The Lotus Eater
Reverie / Harlequin Forest
April Ethereal
Deliverance
Hex Omega
Setlist Dream Theater:
A Nightmare To Remember
The Mirror
Lie
Solo de teclado
Prophets of war
Wither
The Dance of Eternity
Solo de batería
Take The Time
-----
The Count Of Tuscany
Texto: José Mora “Hunterkiller”
Fotos y videos:Tom O'Donoghue – Tomodo Photography –www.tomodo.net (Thanks Tom!)
PROGRESSIVE NATION 09: DREAM THEATER + OPETH + BIGELF + UNEXPECT
LUGAR: Palacio de Cristal (Oporto)
DÍA: 27 de Octubre del 2009
Promotora: Portoeventos
INTRO: BAD ARRIVED…HELL YEAH!
Problemas… Esta vez un “atasco” en el peaje de entrada a Oporto que me tuvo allí retenido cerca de veinte minutos, el tráfico lento de “hora punta” en la entrada de la ciudad y una mala idea de donde se situaba el Palacio de Cristal (ahora llamado Pabellón Rosa Mota), provocaron que me perdiera la actuación de los canadienses Unexpect. Por si fuera poco, los más que interesantes Bigelf, se encontraban en la fase final de su show cuando llegué a mi destino. Por ello solo me queda pedir disculpas por no poder contaros lo que estas bandas hicieron esta tarde-noche encima del escenario.
PART I - OPETH: THE TRIUMPH OF ECLECTIC DEATH METAL
Opeth salían a escena sin demasiados artilugios escénicos y con clara vocación de ofrecernos un show muy a pelo. Ante la desdibujada presencia escénica del cuarteto sueco, el disfrute nos vino dado a través de aspectos estrictamente musicales; primero por una buena selección de temas y segundo con el show particular de Mikael Akerfeldt. Ese Dr. Jeckyll y Mr. Hide que lleva dentro de su alma es uno de los recursos que mejor sabe exprimir a través de su voz, junto a unas dotes como maestro de ceremonias que hacen que dirija el show a su antojo. De sus dedos emana una montaña rusa de agresividad y pasajes melódicos que se unen en caótica armonía, moteada con algunos solos de guitarra donde vemos toda la clase que tiene como músico. El segundo plano en el que figuran el resto de sus compañeros no les exime de ciertas responsabilidades y así, el batería Martin Axenroth junto con su tocayo bajista Martin Méndez, hacen un sucio y digno trabajo desde la lejanía y en ocasiones un tanto tapados por el alto volumen de las guitarras de sus compañeros. En esta ocasión, una acústica no demasiado brillante del recinto (del cual esperaba bastante más), fue la causante de que el Sr. Axenroth tuviera que vérselas y deseárselas para hacerse notar. Así, Fredrik Akesson fue, junto a Mikael Akerfeldt, lo más destacado de este show, con un trabajo de guitarras realmente complejo a la hora de respaldar la oratoria y los dedos de su compañero de batallas.
El corto set list diseñado para esta noche no decepcionó. Para los que quedamos gratamente sorprendidos con su último disco “Watershed”, Opeth nos ofrecieron tres cortes que formaron la columna vertebral de su show. Primero con la inicial “Heir Apparent”, que dejó al personal un tanto descolocado con un inicio un tanto extremo y con el que disfrutó de lleno el sector más purista de la banda. Después con la preciosista “The Lotus Eater”, bien ubicada en el ecuador del show y donde la banda da rienda suelta a toda su imaginación y finalmente con “Hex Omega”, que significó un excelente broche de oro para el ecléctico show de los suecos. Entre medias, la banda nos ofreció dos de sus cortes más queridos y pedidos desde hace algunos años; una “Windowpane” rescatada de un disco clave como fue “Damnation” y muy especialmente con “Deliverance”, con el que alcanzaron el punto álgido en la actuación de esta noche. “Reverie / Harlequin Forest” fue la única concesión que dieron a “Ghost Reveries“ que quedó excelentemente representado con este corte.
En general Opeth dieron un show donde se impuso la parte más death del sonido de la banda, dejando su vena más introspectiva y progresiva para otra ocasión. Quizás por ello el show pudo hacerse algo pesado (nunca mejor dicho) en ciertos momentos y aunque el pabellón estaba repleto de fans de la banda, es cierto que para muchos de los seguidores más puristas de Dream Theater pudo resultar una carga dura el enfrentarse con esta actuación. A mi, personalmente, me dejaron un tanto indiferente y aunque musicalmente hay que reconocer que el directo de Opeth es muy bueno, no me parece que sea como para encumbrarlos hasta las cotas celestiales a las que han sido elevados. Espero verlos a ellos solos con su propio show para que además de a mis oídos, también sorprendan a mis ojos y es que es sabido que: “uno sin lo otro, como que la cosa sabe a poco”.
PART II – DREAM THEATER: THE MAMUTS OF PROG SCENE
La ciudad de Oporto ya está acostumbrada a que los neoyorquinos no la dejen de lado cuando estos se pasan por la península y una vez más, una representación más que digna de los seguidores lusos de Dream Theater hizo acto de presencia, esta vez en un recinto no tan espectacular como es el Coliseum (donde habían actuado en anteriores ocasiones) para ser testigos del directo de estos gigantes del Rock Metal Progresivo.
El hormigueo en nuestros estómagos mientras suena la intro inicial, segundos antes de que se apaguen totalmente las luces del recinto, da paso a una eterna sonrisa que se perfila en nuestros rostros cuando Petrucci, Portnoy, Myung, Rudess y LaBrie hacen acto de presencia en el escenario ejecutando, con la maestría que les caracteriza, los primeros compases de “A Nightmare To Remember”, el épico y “extremo” corte que abre su último disco “Black Clouds & Silver Linings”. Junto a “The Count Of Tuscany”, la cual dejan para el final, son los dos cortes fijos e inamovibles de este “Progressive Tour 09” y aunque ambos palidecen ante el extenso legado de CANCIONES que engrosan en la discografía de Dream Theater, nos muestran el excelente momento de forma que vive la banda y sobre todo las ganas de dar caña que tienen en la actualidad.
Y fue precisamente la faceta más metálica y moderna de la banda la protagonista esta noche, con muy pocos momentos para la vena más sentimentalista e incluso más “elegante” que los hizo famosos en discos como “Images & Words” o “Falling Into Infínity”, álbumes de los cuales obviaron tocar cualquier tema. De hecho el único guiño clásico de la noche llegó tras una larga y potente “A Nightmare To Remember” (que dejó estupefacto a más de uno) con “The Mirror” y “Lie”, dos excelentes cortes de su disco “Awake” y que suelen ser fijos en la mayoría de sus shows.
Tras un inicio muy metálico, la banda se ausenta del escenario dejando solamente al “marciano” Jordan Rudess rodeado de sus juguetes para ofrecernos su show particular, en esta ocasión amenizado con animaciones proyectadas en las pantallas donde el propio músico se ve caracterizado de una forma más que divertida. Sin duda la labor de Rudess es esencial para entender la actual orientación musical de Dream Theater. El genial teclista no solo nos ofrece sus cualidades como músico sino que escenifica de una forma más divertida encima de las tablas. Un soplo de aire fresco para contrarrestar a un encorsetado John Petrucci a las guitarras, que desde los tiempos del “Images & Words” no es que variase demasiado su forma de ejecutar su técnica, si bien su maestría a la hora de hacerlo nunca deja de ponernos los pelos de punta. La candidez de un James Labrie que definitivamente ya no volverá a ser el de sus mejores años también se ve maquillada gracias al show particular de Rudess. En este sentido, el bestial Mike Portnoy, del cual muchos no dejan de depositar sus miradas en gran parte del show, también ayuda a que el espectáculo visual aumente considerablemente.
Tras el solo de Jordan, que como veis da para pensar y cavilar sobre ciertos asuntos, Dream Theater vuelven a escena para ofrecernos la que para mi fue la parte más memorable de este concierto. Primero fue el turno para una ironía sobre los conflictos bélicos con “Prophets Of War” del anterior “Systematic Chaos”, en lo que fue una excelente y oportuna elección, tanto por la temática del tema como por ser uno de los mejores cortes del mencionado disco. Buena idea la de proyectar el estribillo por las pantallas para que todos gritáramos al unísono “Time For Change/Fight The Fear/Find The Thruth/Ttime For Change!!!!!!!”. Tras nuestro encuentro con los profetas de la guerra, James Labrie nos presenta otro corte de su último disco: “Wither”. Fue este el tema más lento de la velada y si ya en disco está muy bien, en directo gana en potencia y brillantez. Fue una buena ocasión para dirigir nuestras miradas hacia John Petrucci y su buen hacer en este tipo de cortes. Una vez más nos puso los pelos de punta haciendo sangrar su guitarra.
“Wither” es despedida con numerosos aplausos y antes de que nos demos cuenta, suenan los compases de “The Dance Of Eternity”, la instrumental más famosa de la banda y punto álgido del show. Como siempre, la danza de la eternidad provocó el delirio de un personal que no sabía muy bien hacia donde mirar debido al derroche de fantasía que nos desborda por completo. El montaje en las pantallas de video donde podemos ver a los músicos interpretando el tema en pequeñas sub-pantallas ayuda a la causa, sin duda, y además podemos percibir la esencia que desprende John Myung, un bestia a la hora de conducir sus dedos por su bajo con apuradas de frenada continuas y lindezas varias que me hicieron pensar que aquí tenemos otro de los secretos mejor guardados para que los Dream Theater actuales sigan siendo creíbles.
Junto a “Prophets Of War”, uno de los momentos más emocionantes fue el vivido con “Sacrifice Sons”, rescatada del “Octavarium”, tocada magistralmente y acompañada con imágenes del atentado del 11-S que hicieron que la canción cobrase mayor carga sentimental. El show estaba siendo ejemplar en cuanto a ejecución, si bien al igual que con Opeth, una acústica bastante mejorable del recinto restó mayor grandilocuencia a la actuación, adjetivo este último que viene de perlas para calibrar el siguiente tema en caer: “In The Name Of God”, que se ha convertido en un clásico moderno de la banda y cuyo estribillo fue uno de los más acompañados.
El final estaba cerca y este llegó demasiado deprisa. Como decía al principio, Dream Theater están cerrando todos los shows del Progressive Nation con “A Count Of Tuscany” , que de una forma más elegante, sustituye a los medleys que suele tocar la banda, y es que estamos ante un tema que nos evoca en muchos momentos a viejas melodías compuestas en un pasado ya lejano. Estructurado de forma que algunos de los artistas puedan descansar en ciertos momentos, “A Count Of Tuscany” tiene un comienzo con una intro clásica que nos lleva directamente a los tiempos del Images, una primera parte muy cañera en sintonía con la mayoría de cortes de su último disco, una parte central psicodélica que es un claro tributo a los grandes Pink Floyd y un final progresivo de infarto, digno broche a un bestial concierto. Puede que dentro de algún tiempo ya no toquen esta oda progresiva en sus directos pero al menos que quede para la posteridad que cuando lo hicieron fue de manera impecable.
Para unos serán dioses hagan lo que hagan, para otros simples ratas de conservatorio que se han chapado multitud de clases de técnica avanzada…para mi son cuatro tíos profesionales de su trabajo que siempre aseguran el 100% en sus actuaciones bajo una actitud, y esto es lo más importante, muy rockera. Aquellos que los tienen encasillados como una banda fría, conservadora y excesivamente comercial no saben lo que se pierden… Long Live Dream Theater, Long Live Prog & Roll, Yeah!