4 THE METAL FEST 2013 - Sala El Tren, Granada - 16 de febrero de 2013 - Crónica

 

 



Dos años han pasado desde que la promotora granadina 4 The Metal comenzara su andanza y en este corto periodo ya han configurado su festival como una de las citas más importantes en el sur del país. Este 16 de Febrero se celebraba la tercera edición del festival que contaba con Stormwarrior, Witchburner, Centinela, Northland, Redimoni y Erase. Una propuesta variada que ofrecía una amplia gama de subgéneros a los asistentes, marca de la casa.

La cita tenía lugar en la Sala El Tren y tal y como se anunciaba en los días previos al festival la primera actuación comenzaba con estricta puntualidad. A las siete y veinte de la tarde ya sonaban los locales Erase con su particular propuesta entroncada en un death metal que bebe de diversas influencias. La formación no cuenta aún con ningún trabajo editado, aunque próximamente planean entrar a estudio para dar a luz lo que será su primer LP. Pese a ello ya cuentan con la simpatía de un buen número de seguidores que se han ganado a fuerza de directos. En su death metal aprecio diferentes guiños, encuentro destellos de brutal death, composiciones en una onda relativamente moderna, y una indudable calidad técnica que se plasma en conseguidas armonías, que en más de una ocasión toman recursos orientales, ambientando la temática de canciones como “The eyes of Ra”.

El grupo presentaba a un nuevo batería, Sergio Ibáñez, que demostró encajar perfectamente en el conjunto, saliendo airoso en los pasajes más rápidos y frenéticos. Por otra parte debo admitir que el sonido del concierto no me dejó satisfecho, en ocasiones me sonó todo demasiado enmarañado y me dificultó disfrutar con plenitud de una banda que puso toda la carne en el asador con una gran puesta en escena. Temas como “Battle of Kadesh”  caldearon a un público muy entregado, que enloqueció (wall of death incluído) con “Troops of doom” de Sepultura. Finalmente se despidieron con “Supremacy”, uno de los cortes que presumo podremos escuchar en su disco debut.

Apenas sin dejarnos tomar el aire los barceloneses Redimoni aplastaban al personal con su “Infernal”. Nunca los había visto en directo y la toma de contacto fue excelente. Me resultan bastante excéntricos en todas sus facetas y es algo que me encanta. Nada más salir a escena llama la atención una extravagante puesta en escena, con un vocalista completamente enmascarado y un guitarrista vestido con un hábito de monje que apenas deja ver su rostro. Su música sigue los mismos patrones, un thrash metal muy loco, rápido y agresivo, con dejes que incluso suenan a black metal. A pesar de tener su último disco “Standing before the end of time” bastante reciente (del que tocaron temas como “Towards destruction” o “To the gallows”) se dejaron caer bastantes canciones de sus dos primeros trabajos, cosa que agradezco porque me gusta especialmente su sonido.

El juego de voces continuo que hacen entre vocalista y guitarrista (que aporta la voz chillona que a algunos disgusta pero a mí me fascina) dota al grupo de un toque personal muy atractivo, que como comentaba completan con una personalidad en el directo muy llamativa. Lograron cumplir con creces las expectativas de quienes los siguen y enganchar a un público que los desconocía con “Defenestration”, “Nail Maniac” o la brutal y coreada “Desperta Ferro” que puso punto y final a un potente show.

Con algo más de tiempo para reponer fuerzas, empezaban su concierto los también barceloneses Northland, que visitaban Granada por segunda vez después de haberlo hecho en la primera edición de este mismo festival, en el que cosecharon un gran éxito, motivo por el que supongo que la promotora ha vuelto a contar con ellos este año. Encuadrados en el Folk metal, su música toma claras influencias del death metal melódico que aderezan con violín y teclado para acercarse a la fórmula que han seguido muchas bandas a nivel internacional y que ha dado indudables frutos. Su música incorpora muchos detalles y no son precisamente uno de los conjuntos de folk metal más lineales que puedas escuchar, se mezclan juegos de voces guturales y melódicas, pasajes instrumentales y a veces un protagonismo excesivo del teclado en mi opinión. Desgranaron su único LP hasta la fecha “Northland” y una gran parte de los asistentes disfrutó mucho su concierto a juzgar por el ambiente festivo de bailes y saltos que se respiraba en El Tren durante la actuación de los catalanes.

No quiero dejar pasar que la banda presentaba en la ciudad temas de lo que será su próximo larga duración y que debido a la salida de la banda de su anterior batería, venían con la colaboración Joan Carles de Face the Maybe a las baquetas, que se marcó un pequeño solo mientras la banda solucionaba un problemilla con las guitarras, por lo que vieron un poco recortado su repertorio. Cerraron su actuación con la elección del público por “Revenge”, un tema muy animado y pegadizo que ya aparecía en sus demos.

Llegado el ecuador de la noche se subían a las tablas Centinela, grupo albaceteño que se ha llegado a convertir en uno de los símbolos más conocidos del heavy metal español de los últimos tiempos. Como el propio José Cano indicó durante el concierto, esta era la sexta o séptima vez que visitaban la ciudad, que ha solido volcarse con ellos. En su actuación repasaron buena parte de su discografía, que para gusto de un servidor tiene su culmen en sus primeros álbumes, que pasaron más desapercibidos en el repertorio. Era la primera vez que los veía con un solo guitarrista (tal y como grabaron su “Pura satisfacción”), y la verdad que aunque Fernando Moya se las arregle sin problemas a las seis cuerdas echo en ciertos momentos echo en falta el cuerpo que aporta una segunda guitarra.

José Cano destaca como un portentoso vocalista que se mueve con soltura en los registros más agudos sin perder la garra. Así lo demostró en un set-list en el que incluyeron canciones como “Escribiré”, “La herida”, “Se oculta el sol”, o la fantástica “¡Como un huracán!”, que agitó a un público entregado. Para terminar los albaceteños eligieron una curiosa versión de ZZ Top, una castellellanizada “Sharp dressed man” que trasladan muy bien a su estilo propio, haciéndola sonar muy contundente.

Llegó el momento de comenzar con las propuestas internacionales que este 4 The Metal nos tenía preparadas. En primer lugar los thrashers teutones Witchburner, que venían presentando su nuevo disco “Bloodthirsty eyes”. La seña de la banda es un thrash metal furioso, no demasiado sofisticado pero genuinamente efectivo. Mi sorpresa con la banda fue muy grata porque es una de esas formaciones que ganan considerablemente en el directo, y no porque sus discos sean flojos, sino porque su propuesta en vivo es arrolladora. Con este nuevo trabajo han estrenado en el estudio a Pino Hecker, que sustituye en las voces desde 2011 a Metallic Mayhem, y tengo que admitir que me llevé muy buenas sensaciones con su manera de cantar, relativamente diferente a la de los distintos vocalistas del conjunto y más orientada al death old school.

En el repertorio hicieron un completo recorrido por su discografía, desde “Kill” de sus primeros trabajos hasta “Possession” (con la que terminaron) de su último álbum, pasando por cortes como “Execute them all”, “German thrashing war” o “Demonic war machine”. Mientras tanto la actividad del quinteto sobre el escenario era constante, desprenden carisma y una actitud intachable. Su guitarra Simon Seegel es un buen ejemplo de ello, correteando de un lado para otro y tocando arrodillado a cada momento. Mis impresiones del grupo germano fueron excelentes, supieron ganarse al respetable con un show demoledor sin concesiones. Para mí gusto los triunfadores indudables de la noche junto a Redimoni.

Por último, para echar el candado a la noche, se subían a las tablas de la Sala Tren Stormwarrior, el cuarteto powermetalero apadrinado por Kai Hansen. A estas horas y con cinco bandas a la espalda el cansancio ya era palpable, pero los alemanes pusieron su empeño en mantener arriba a un público que respondió bien. El estilo del grupo a veces me resulta un poco cargante en las líneas de guitarra, especialmente en algunos solos de Alex Guth, quien por otra parte es técnicamente impecable. En otros momentos tienen pinceladas más directas que me traen a la mente a Running Wild y que si me dejan con un buen sabor de boca.

Hicieron un buen repaso a su disco “Heading norte” del que sonaron la canción homónima, “Metal legacy” o “The revenge of Asa Lande” (precedida por un solo de bajo de Yenz Leonhardt). Pero también hubo tiempo para recordar temas como “Iron prayers” o poner en valor su último larga duración editado en 2011 con “Fyre & ice”. En definitiva un concierto bastante animado pero que considero se vio deslucido por el horario (después de unas siete horas de conciertos) y por haberles tocado después de la lección de caña Witchburner.

Sin duda un festival digno de la política que está siguiendo la promotora, apostando por bandas difíciles de ver en el sur del país, cosa que se agradece enormemente. Como nota triste decir que la asistencia fue relativamente menor comparada con la de la pasada edición pero sin duda las ganas de pasarlo bien eran las mismas y la fiesta antes, durante y después  del festival lo dejaron bien claro. Nos vemos el año próximo.

Texto y Fotos: David Lebrón Trigeros (http://davidlebron.wordpress.com/)

 


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