8- LA NUEVA ERA

“Ten en cuenta que ellos (Metallica y AC/DC) son los monstruos del Rock, y Legion sólo somos los aprendices de monstruos” – Jonathan Dolcet

El nuevo guitarrista, Marc Pagés, nació en 1967 en Barcelona, aunque creció en Canadá: “ La cultura rockera allí está mucho más presente que aquí: creces oyendo a Deep Purple, Kiss, Led Zeppelin o AC/DC en la radio (...) En Canadá, oír a Kiss por la radio es como oír a Sabina aquí” . El guitarrista de Sarrià procedía del combo barcelonés 100 Slain, quienes habían abierto para Legion en más de una ocasión. Su papel en su nuevo grupo quedó limitado cuando los solos que tocaba Kisko pasan a ser tocados ahora por Quimi, dejando al recién llegado el papel de guitarrista rítmico. Marc Pagés nos cuenta cómo fueron sus primeros pasos en el mundo de la música: “Hacia el ‘84 decidí aprender a tocar la guitarra: tenía, como todo el mundo, una española en casa, y me compré un libro de acordes que todavía guardo. Así que, después de clase, me apalancaba en mi habitación para aprender los típicos acordes mayores, y canciones populares tipo “The House Of The Rising Sun”. La verdad es que nunca me impresionaron los solistas: yo siempre flipé con Malcolm Young. El tío, siempre ahí detrás, impasible, machacando notas y llevando todo el peso: Angus era demasiado circense para mi. Veia a los solistas como ‘los niños bonitos' de un grupo, y yo nunca quise ser uno, aunque con el tiempo, aprendí a hacer solos (...) Monté mi primer grupo en 1985, cuando tenía 17 años. Nos llamábamos Mutilator: yo era el cantante (al hablar inglés más fluidamente, daba más el pego), y también tocaba el bajo. Estaban también Germán Royo a la guitarra, y Garçi a la batería, y juntos hacíamos versiones de Metallica, Slayer y algún intento de tema propio. Germán, que era uno de mis mejores amigos, salía con una chica que iba a clase con Jonathan Dolcet (quien ya tenía lo de Legion montado), así que fue inevitable el que nos conociésemos: ciertamente, había pocos músicos thrasheros en Barna, en esa época. Fuimos a ver a ensayar más de una vez a Legion, en un local alquilado, cuando eran trío. Después, hubo un tiempo en el que Quimi no estaba (supongo que fue cuando se marchó a Inglaterra): Germán y yo llegamos a hablar con Jonathan para tocar con él y Pep, el batería, pues estaban sin guitarras, y buscaban un solista (Germán) y un rítmica (yo). El caso es que la idea no llegó a cuajar, no se por qué; poco después, Germán tuvo un accidente de moto y quedó en coma. Nunca se recuperó, así que evidentemente el grupo paró en seco. Cuando volví de la mili, me propuse hacer algo más serio, y con un ex-compañero de cuartel, Ferràn Brull, montamos Howler, que era lo mismo que Mutilator: versiones de Metallica y Slayer. Yo de nuevo, cantaba y tocaba el bajo. Tuvimos varios guitarras que duraron semanas, y por entonces fue cuando conocí a Kisko, que andaba buscando músicos (…) A pesar de que tenía local propio y batería, necesitaba músicos, así que puse anuncios a los que nadie contestó. Por suerte, conocí a los hermanos Porrata, Xavi (bajo) y Ramir (guitarra). Eran exactamente lo que buscaba: ambos eran buenos músicos, ambos hablaban inglés, y ambos eran fanáticos de los grupos que por entonces se encontraban entre mis favoritos: Vio-lence, Slayer, Dark Angel, Death Angel, Forbidden, Anthrax, Metallica (¡como no!), y todos los grupos de la Bay Area de San Francisco y alrededores. Con ellos, por fin pude formar un grupo de Thrash de verdad, con gente seria, más o menos un nivel decente, y sobretodo con ganas y hambre de velocidad y caña. Yo pude volver a coger la guitarra, y bautizamos el grupo con el nombre de 100 Slain, que fue una famosa batalla del oeste donde los indios se cargaron a cerca de un centenar de soldados americanos. Empezamos con versiones, y poco a poco hicimos temas propios: a lo largo de nuestra trayectoria, grabaríamos tres maquetas, un single (“U´n”), y “Momentos Thrashicos”, un LP compartido con otras bandas del país, entre ellas Estigia. Llegamos a tocar en prácticamente todos los garitos de Cataluña, desde Barna a Girona, desde Tarragona a Lleida, y aparecimos en la prensa especializada (…) Tuvimos también contactos con discográficas como Music For Nations o Roadrunner, pero nunca llegó a cuajar nada. Fuimos teloneros de Sepultura en Barcelona, en la filmación de su video en directo junto a Sacred Reich y Heathen. Tocamos también con Legion varias veces, y nos fuimos curtiendo como músicos en directo, a medida que nuestro sonido se hacía más complejo cada vez: las cosas pintaban muy bien para 100 Slain, hasta el punto de que estábamos bastante seguros de que finalmente podríamos grabar un LP (…) Seguía en contacto con Legion, a los que entrevisté en varias ocasiones, pues combinaba mi labor de músico con la de periodista musical: fui redactor de Popular 1 y Metalli-ko, y jefe de redacción de Full Metal (…) Un día me llamó Jonathan, diciendo que Kisko y Pep se habían ido del grupo, porque querían más dinero por actuación (…) Me pidió que le ayudase a buscar sustitutos, y eso fue justo lo que hice. Llamé y quedé con un montón de gente, pero a nadie le interesó. ¿El motivo? Todos los guitarras que conocía y que tenían el nivel suficiente para tocar con Legion ya tenían su grupo, y no querían dejarlo. Debían pensar que ellos, tarde o temprano, también llegarían a grabar sus discos, porque en la Barcelona de esa época todo parecía posible: Fuck Off, Legion, un montón de grupos más, festivales, garitos… Barcelona era la Bay Area de España, sin duda. Este hecho había complicado la búsqueda de sustituto. Una tarde estábamos Jonathan y yo, en el local de 100 Slain, sentados sobre unos cabezales Marshall, cuando de repente, me dijo: “Marc, ¿y tú? ¿Te interesa? Yo le contesté: “Tengo un grupo que ahora está en plena subida, pero no se hasta donde podemos crecer. Yo quiero ser músico para siempre (¡qué iluso!), y vosotros estáis volando a 20.000 pies . Es una oferta muy tentadora, y aunque estoy seguro de que las rítmicas no serán problema, no soy solista, ni lo quiero ser”. Entonces, Jonathan me dijo: “Esta será una nueva etapa para Legion. Dejamos el pasado atrás…”. Así que, me lo pensé, y le dije: “Hagamos una prueba”. Sobre el batería, yo conocía a Julián, de Acció Directa, y me parecía la ostia como músico, y mucho más como persona. Había ido miles de veces a su local, a tocar y a cantar temas de Slayer, entre otros. Él aceptó hacer una prueba; juntos, subimos a Vilassar. Hicimos la prueba, y se ve que lo hicimos bien… El resto es historia (…) Mis ex-compañeros de 100 Slain no se tomaron mi marcha nada bien, pero a la larga se fueron desentendiendo de tocar en grupos, por lo que vi que mi decisión fue correcta” .

Por la otra parte, el batería Julián Ross Loza había formado parte de otro popular grupo de la escena catalana, los thrashers Acció Directa, junto a Puril (voz), Enric (guitarra) y Jordi (bajo). Por entonces, éstos habían publicado su segundo álbum, “Imagínate” (Semaphore, 1991), pero con la marcha de Ross a Legion terminan por disolverse.

Se trataba de un percusionista tremendamente flexible, y experto controlador de técnicas de la batería como puedan ser el doble pedal. Su entrada dio a Legion un sonido más técnico, tal y como se observaría en su siguiente disco. Jonathan declaraba lo siguiente para la Popular 1 sobre los nuevos fichajes: “ A Marc ya lo conocíamos de antes. Es un tío que ha venido a las grabaciones de nuestros discos, que me ha ayudado con las letras, y es de puta madre. Al final le propusimos unirse a nosotros, y estuvo dispuesto. A veces la amistad y buen rollo son dos cosas básicas en un grupo. A Julian lo conocí en el local de Acció Directa; yo había oído su disco y me había gustado su forma de tocar, así que cuando buscábamos nuevo batería, pensamos en él, le preguntamos, y también estuvo de acuerdo” .

El debut de la nueva formación de Legion no pudo ser más trascendente: reaparecieron el 24 de septiembre de 1991, fecha que ha pasado a la historia del Heavy en España por la celebración del festival Monsters Of Rock de Barcelona, cuyo cartel estaba compuesto por históricos como AC/DC, Metallica y Tesla (los cuales habían sustituido a última hora a The Black Crowes) y finalmente nuestros protagonistas, Legion. Jonathan afirmaba lo siguiente, poco antes del festival: “ Puede que no volvamos a tocar en un lugar tan grande, y mucho menos con las bandas, AC/DC, Metallica... Es para ir allí y decirles uno por uno: “Fírmame el disco, ¡por favor!”. El tocar en un concierto con ellos es para recordarlo toda la vida (...) Lo haremos lo mejor posible. Vamos a contra-reloj, porque Marc y Julián tienen que aprenderse los temas, pero al menos lo habremos vivido. Ten en cuenta que ellos son los monstruos del Rock, y Legion sólo somos los aprendices de monstruos” .

Celebrado en el Palau Olímpic de Montjuïch, aquel concierto supone la cima de Legion, el momento más dulce de su carrera aún pesar de que la organización de aquel festival, según declara alguno de sus asistentes, fuera penosa. No obstante, el cuarteto catalán recordaría aquel hecho como algo grandísimo en sus carreras, especialmente por haber podido compartir escenario y cartel con la que había sido una de sus mayores influencias años atrás: Metallica. Jonathan: “ Fue una experiencia alucinante. James Hetfield vino personalmente a felicitarnos, y también el guitarrista de Tesla. Nos hicimos fotos con ellos, nos pidieron los amplis ... Recordaré aquella noche toda mi vida ”. Quimi: “ Recuerdo un escenario inmensamente grande, espectacular, montado especialmente para la actuación de los reyes del Rock, AC/DC. El concierto fue una gran experiencia para nosotros: por entonces, hacía un mes que había nacido mi primer hijo, Alan, y en el seno del grupo había una especie de euforia difícil de explicar .

Marc Pagés: “ Días después de mi incorporación a Legion, me dijo su mánager, Braulio Paz, que tocábamos junto a AC/DC y Metallica en el Monsters Of Rock. Lo primero que pense fue: “¡Joder, menudo bautizo!”. Durante un mes, sin descanso, iba cada día a Vilassar a ensayar un mínimo de seis horas. Engrasamos bien la máquina. Llegó finalmente el día: aquel 24 de septiembre, salí de casa con mi guitarra, cogí el metro, y me patee toda la subida de Montjuïch. Llegué al Estadio Olímpico, con mi Jackson, hasta la puerta del backstage. Los seguratas, al verme llegar a pie y totalmente sudado, pensaron que era un colgado, así que no me dejaron entrar. Les dije: “¡Soy de uno de los grupos que tocan!”. Se reían, así que me senté en la hierba, bajo un sol de justicia, a esperar, hasta que llegó el manager y lo solucionó todo. De aquel día recuerdo algo en concreto, algo en especial en el momento antes de salir a tocar: nos vinieron a buscar los organizadores, y salimos de los camerinos al escenario. Todos los que estaban a nuestro alrededor, estaban en silencio y nos miraban: los roaddies, los currantes, los de producción,... ¡Todos! Pensé: “Somos el centro de atención: deben pensar que somos importantes. Así se deben sentir Metallica cada vez que van a salir a tocar.”. Fue la única vez que me sentí como un todopoderoso rockstar: solo fue una sensación corta, de apenas 60 segundos, pero algo es algo. El caso es que al llegar al escenario, flipé. Había como unas 20.000 personas, y la ovación fue impresionante. Yo llevaba una camiseta de Morbid Angel, como para decir a la gente: “Amigos, estos son los nuevos Legion: aquí solo hay violencia sonora ilimitada”. Entonces miré al techo, y encima de mi cabeza, a unos veinte metros, estaba la campana de AC/DC. Eso fue como la chispa que encendió la bomba: salí, miré a toda la gente, puse la quinta y me dejé ir. Por si aquello no fuera suficiente subidón, en pleno concierto, mire a mi izquierda, y en la mesa de monitores, a unos diez metros, estaba el mismísimo James Hetfield mirándonos. Estuvo casi todo el bolo ahí, y cada vez yo me decía a mi mismo: “Tío, no puedes llegar más alto”. Después del show, Hetfield vino a felicitarnos, y en ese momento, cuando me dio la mano, pensé: “Marc... James, el Dios del Metal, el number one, te felicita, de músico a músico. Ya no soy un fan: ya soy como él” (...) Después del concierto, nos fuimos de fiesta, y apenas recuerdo nada más” .

Un testimonio más de su actuación aquel día lo aporta Emilio Cañas (Deathless): “ Legion abrieron el ‘Monsters Of Rock'. Tocaron sobre media hora. Sonaron muy mal, pero hicieron un show buenísimo; las bandas que abren están expuestas a esto, son la prueba de sonido para las que vienen después. El caso es que, pese al mal sonido, su actuación fue brutal, y el grupo que tocaba después, Tesla, pagó los platos rotos” .

Después de aquel mágico evento, el cuarteto decide tomarse un descanso tras una gira llena de luces y sombras, un período de supuesta inactividad en el que se llegaría a rumorear la disolución de Legion... Nada más lejos de la realidad, afortunadamente. No obstante, sin saberlo, un nuevo capítulo se estaba abriendo para la banda.

 
 

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