3- FUERZA DE CUATRO El siguiente paso de Legion fue tan simple como reclutar a un nuevo guitarrista, pese a que en un principio no estuviera en los objetivos iniciales del grupo. Estaban buscando un sonido más contundente, y como norma general dentro del Thrash (así como muchas otras ramas del Rock y el Metal) suele haber dos guitarras: por eso, fue un paso más que lógico incorporar a un cuarto miembro. A finales de febrero de 1988 llega al grupo el cuarto hombre, Francisco Martínez Navarro, más conocido como Kisko. Jonathan: “ El motivo de que Kisko se incorporase fue porque al haber otro guitarrista, éste daría más fuerza y aportaría más ideas a nuestra música. A parte de que Kisko es un excelente guitarrista ” . Nacido en 1965 y procedente del barrio barcelonés de Besòs, este fornido guitarrista de formación autodidacta había conseguido labrarse en los círculos metaleros de su ciudad una fama considerable como promesa de las seis cuerdas. Hasta entonces, había dado buenas muestras de ello en un pequeño grupo amateur, Herna, cuyo sonido encajaba en los patrones del Speed/Thrash de la época. Como dato curioso, llegaron a grabar en uno de sus ensayos todo el “Kill ‘em All”, pero tanta versión de Metallica, Anthrax y S.O.D. terminó por cansar a Kisko: “ Descubrí el Thrash por un colega, que tenía discos casi nadie tenía en España, como el “Kill ‘em All” de Metallica. Mis oídos no dejaban de escuchar ese álbum, y fue entonces cuando decidí sacarlo entero con la guitarra, incluso los solos (...) Después, con Herna hacíamos versiones, en un local que había en el paralelo de Barcelona. Al guitarra rítmico y al cantante los conocí en el metro, tocando (...) La verdad es que como grupo dejaba bastante que desear, pero nos lo pasábamos bien” . La conexión entre Legion y Kisko se produce gracias a un todavía desconocido guitarrista llamado Marc Pagés: “ Yo conocía a Kisko desde hacía tiempo; es más, vino a probar como guitarra en un grupo que yo había montado, Howler, hacia 1987. Se anunciaba como guitarrista thrasher en busca de grupo, así que le llamé y vino al local. El cabrón se sabía todos los solos del Kill ‘Em All... ¡era buenísimo! Como su nivel como solista era mucho mayor que el nuestro, declinó la invitación de unirse a nosotros. De todas formas, nos hicimos colegas, y me pasé horas en su casa, viendo videos de grupos, en el Rock Avenue y en el local putrefacto de Herna junto a Kisko, viéndole tocar, e intentando robarle ideas, incluso... ¡Pero el tío perro era tan rápido que no le pillaba! Éramos buenos colegas” . Pagés, también amigo de Jonathan Dolcet y sus chicos, propone a Kisko como guitarrista: “ Yo no conocía a Legion, sino que entré en la banda por un compañero, Marc; él me dijo que buscaban guitarrista, así que hice una prueba y me aceptaron. De lo que me enteré con el tiempo, por boca de ellos mismos, es que no les hice gracia al principio, que tenian muchas dudas, pero encajé en el grupo y me aceptaron. Vengo de una familia humilde, y la verdad es que creo que si tenían dudas era por mi imagen, y por los medios con los que contaba: una guitarra sin marca, unos pedales que daban pena y un ampli que sonaba como el culo” .
En cuestión de unos pocos meses, la banda había ampliado su repertorio con más temas propios, a la vez que machacaba una serie de potentes versiones para amenizar los directos: “Seek And Destroy” (Metallica), “Metal Thrashing Mad” (Anthrax) y “United Forces” y “Freddy Krueger” (Stormtroopers Of Death). Hacia esos días, se produce el debut de Legion como cuarteto sobre un escenario. Kisko recuerda aquel momento tan destacable con las siguientes palabras: “ Mi primer concierto con Legion fue en Bellvei, en Lleida, en el verano del ‘88. Recuerdo que nos llevamos de teloneros a dos compañeros de local de ensayo; los dos tocaban la guitarra, sin batería, ni bajo, ni cantante. Hacían Thrash, y sus guitarras sonaban como la ostia. Para mí, como debut, aquello fue genial, porque yo estaba muy verde. Me lo pasé de maravilla. Yo ya tenía algunas tablas por los bolos que dimos con Herna, y también de haber tocado en la calle, o en sitios como el metro de Barcelona o las fiestas de Gràcia, pero para mi ese concierto fue el primero, donde sentí tocar con una auténtica banda... y además con temas propios, que es lo importante, aunque yo no participara en su elaboración” . Las cosas empezaban a marchar, y por eso mismo Legion tomaron otra decisión más que lógica: grabar su primera maqueta, como toda banda novel llena de suelos e ilusiones. Dicha maqueta, titulada “Lethal Liberty”, fue grabada de una forma más que rudimentaria en una Tascam de cuatro pistas, en noviembre de 1988: la primera cara, incluía unas primitivas versiones de “Rhythm Rider” y “Dark Force”, mientras que en la segunda, las de “Possessed” y “Young Soldier”. Gracias a aquel modesto cassette, distribuido por el propio cuarteto por correo, Legion consiguieron una notable repercusión entre el público y la prensa: de hecho, a finales de ese mismo año, su nombre empieza a aparecer en las secciones de maquetas de las revistas nacionales dedicadas al Heavy Metal. Jóvenes, rápidos, potentes y ciertamente más técnicos que cualquier otra banda española del momento, el interés que había en Legion estaba más que justificado. La expectación que había en torno a ellos era casi tan grande como la que había sobre otros titanes del Thrash nacional, Fuck Off, quienes por entonces publicaban su flamante álbum debut, “Another Sacrifice”, tradicionalmente considerado como el primer disco del estilo en España. A estas alturas, a finales de 1988, el Thrash ya era más que una realidad en España; la criatura, de extraña gestación y parto oscuro, ya había tomado forma, pese a que las voces más tradicionalistas del Rock y el Heavy se empecinaran en afirmar que aquel estilo no era más que una moda efímera llegada del extranjero. Jonathan respondía a esas voces en su primera entrevista para la revista Heavy-Rock con las siguientes palabras: “ No creo que el Thrash Metal sea ninguna moda, sino más bien una evolución del Heavy hacia caminos más potentes, tanto en la letra como en la música (…) Nosotros no hacemos Thrash por moda, por que llevamos haciendo esto (llámalo como quieras) desde el ‘86, más o menos. No nos gusta que nos encasillen. En el futuro haremos lo que nos guste y lo que nos salga” . Muestra de que el Thrash empezaba a pegar fuerte en España es el surgimiento de una nueva hornada de bandas, ciertamente más agresivas que las primeras, como es el caso de Total Death y los efímeros Aggresor en el Levante de la Península , Maniac y MG-15 en el sur, o 100 Slain y Doomsday en Barcelona. Controversias aparte, lo cierto es que 1989 es un año clave en la historia del grupo, un punto de inflexión en el cual Legion pasan de ser un grupo desconocido a convertirse en una de las bandas más prometedoras de todo el panorama metálico nacional. Alternando sus respectivas vidas laborales con largos ensayos en el local, la recompensa del cuarteto en las primeras semanas de aquel año fue la gran cantidad de conciertos que les fueron saliendo a lo largo y ancho de la geografía catalana: hay que destacar que, en ese preciso momento, Legion dan su primer concierto fuera de Cataluña, en un modesto festival organizado por el Ayuntamiento de Huesca, y en el que comparten escenario con Jezabel o unos jovencísimos Tako.
Todo cambia para Legion cuando en marzo de 1989 reciben una oferta del sello PDI, filial de la compañía GBBS que por entonces tenía entre sus filas a grupos de renombre como puedan ser Helloween, Kreator o Coroner. Marc Pagés: “Estaba con Kisko, en el KGB, viendo en directo no se si a Coroner a Forbidden, cuando me dijo: “¡Marc! ¡Nos ha fichado la GBBS !”. Y yo: “¡Tío! ¡ La CBS ! ¡Cojonudo, una multi!”. Después resultó que no era la CBS , sino la GBBS... De todas maneras, era una buena noticia para el grupo” . El cuarteto da el paso, y de esta forma se sumerge en una vorágine que terminaría por llevarlos a lo más alto. Con su fichaje, se produce un efecto dominó : el nombre de Legion suena ahora con mucha más fuerza en las páginas de la prensa musical. La siguiente muestra forma parte de un artículo que escribió en su día Ricard Artadill, primer mánager personal del grupo, para la revista Heavy-Rock: “ Que Cataluña es una de las zonas mas thrashers eso ya lo sabéis, pero poco sabeis de este grupo que os presentamos en exclusiva y que dará mucho que hablar; y si no, al Tiempo... Ellos son Legion, afincados también en el Maresme al igual que sus colegas de Fuck Off (...) En sus conciertos demuestran toda la fuerza que tienen, destacando la habilidad del zurdo Quimi, la voz desgarrada pero contundente de Jonathan, así como la labor de Kisko y la fuerza de Pep a la batería. Como gustos personales, os podemos decir que les gustan desde Gun's N Roses a S.O.D., pasando por Metallica (...)” . Su futuro no podía ser más prometedor: no solo contaban con el contrato de una discográfica de peso, sino que ya tenían preparados cerca de una decena de temas propios. El sueño de grabar su primer disco estaba más cerca de lo que ellos mismos pensaban... |
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