2- EL NACIMIENTO

“Legion era el grupo de mis sueños para tocar la música de mis sueños. Con él di salida a mis sentimientos de frustración e indignación hacia una sociedad injusta y mezquina ” – Jonathan Dolcet

Abramos el telón. El lugar que encontramos detrás de él es Vilassar De Dalt, un pintoresco pueblo del Maresme (Barcelona); su protagonista, y ciertamente el personaje clave de toda esta historia, es Joaquín Montañés, más conocido por todos como Quimi. Nacido en 1964, la pasión de Quimi por la guitarra comenzó cuando éste contaba con trece años: Ritchie Blackmore fue el primero de sus guitar-heros favoritos, para después ir descubriendo, como él mismo dice, una lista innumerable de guitarristas que terminarían por marcarlo.

El siguiente paso sería montar sus primeros de grupos de Rock: Mirage, Tormenta, Electric Rock y finalmente, con apenas 17 años, Rigor Mortis, la banda con la que Quimi se haría un nombre en la escena. Fundados en 1980, el guitarrista se encargaría de llevar las riendas de esta formación junto a Cesc Parrot (guitarra rítmica, teclado), Josemi (bajo), Kiko (batería) y Bailo (voz), consiguiendo cierta repercusión en su momento, sobretodo a raíz de haber ganado a principios de 1983 el primer concurso de bandas organizado por el propio Ayuntamiento de Barcelona. El premio de dicho certamen consistía en la grabación de un pequeño vinilo de tres temas (“La Ciudad”, “Tan Sólo Quiero”, “Soy Rockero”), grabado en los estudios Tramuntana de la Ciudad Condal, entre abril y mayo del mismo año. Quimi: “Recuerdo que en aquellos tiempos éramos bastante inexpertos por nuestra edad pero, aún así, llegamos a tocar en escenarios muy grandes, como campos de fútbol, o incluso a participar en algunos programas de televisión. Tengo un recuerdo muy especial de mi juventud como guitarrista ”.

El característico sonido de Rigor Mortis, a medio camino entre el Heavy Clásico y el Rock Urbano que se hacía en aquellos momentos, quedó recogido en un único disco, “Vete Al Infierno” (Arbola, 1983) publicado en el otoño de aquel mismo año. Cosas del destino; años después aquel álbum terminaría por erigirse como un clásico indiscutible del Heavy nacional de los 80, gracias a canciones como “Mujer De La Calle”, “Lucifer” o la misma “Vete Al Infierno”, un tema que marcó a toda una generación de chavales aficionados al Rock al verse, seguramente, reflejados en su letra. De hecho, el propio Pirata lo rescató para ese impagable doble CD recopilatorio que es “Destrozando Al Olvido” (Desobediencia, 2002), compartiendo protagonismo con otros mitos del Heavy español como Bruque, Leize, Tarzen Éxodo o los mismos Fuck Off, entre otros.

Los Rigor Mortis de Barcelona (porque hubo grupos anglosajones con ese mismo nombre) prometían, y más después de haber compartido escenario con clásicos de la época como Tigres, Zeus, Snuffo, o Evo, pero esa especie de Heavy/Rock de corte callejero empezaba a quedarse corto en comparación a las ambiciones musicales de Quimi. En aquellos momentos, en los primeros meses de 1984, estaban empezando a llegar a España (con cuentagotas, eso sí), los primeros vinilos de bandas como Metallica o Venom, representantes de un sonido más duro, rápido y agresivo al que estaba acostumbrado el público de entonces, y que vinieron a marcar a toda una generación de jóvenes músicos españoles. Marc Pagés: “En España, por entonces, apenas había prensa musical extrema: como mucho, teníamos la Heavy-Rock, en la que todo era Heavy Clásico y Rock, pero no aparecía nada de grupos extremos. Mi madre, que viajaba con mucha frecuencia a Inglaterra, me traía revistas de ese país, en especial la Kerrang!, en donde encontraba novedades. Siempre buscaba un sonido más agresivo que el de Motörhead, y en dicha revista encontré un pequeño artículo sobre Venom: en él, decía que su disco “Black Metal” dejaba a Motörhead en pañales. Bueno, realmente no era para tanto, pero para un chaval de quince años ávido de sensaciones extremas, tenía que tener ese disco, así que se lo pedí a mi madre, que me lo compró en la famosa tienda londinense Shades, un garito de mala muerte (…) que tenía todo lo extremo que se editaba en el mundo por entonces (…) Así pues, en julio del ‘83, apareció mi madre en casa con el vinilo de “Black Metal” entre las manos. Debía ser el único tío de Barcelona que tenía ese disco, o uno de los pocos. ¡En el colegio me llamaban loco! Mis amigos heavys, fans de Judas Priest o Iron Maiden, decían que era una puta mierda, pero a mi me encantaba su brutalidad y mala leche (…), no obstante había algo de punky en ellos; eran guarros, pero brutales. A principios de 1983, apareció en otra Kerrang! otro artículo sobre un grupo extremo de los EEUU llamado Metallica, y que según decían, tenía la brutalidad de Motörhead y la crudeza limpia de Judas Priest. ¡Eso me abrió los ojos! (…) En esa época, se llevaba el Heavy clásico de Saxon o los primeros Dokken, así que Metallica eran considerados como un grupo que hacía ruido… Y no solo lo decían la gente de la calle, ¡sino los periodistas rockeros! En septiembre de 1984 llegó a mi casa “Ride The Lightning”. Me sentí plenamente identificado con él: la portada con la silla eléctrica, la imagen del grupo, cuatro tíos greñudos, feos, con tejanos rotos y camisetas de Discharge (y nada de flecos o ropajes chorras a lo Judas/Maiden),… Cuando puse ese disco en el tocata por primera vez y escuché el “Fight Fire With Fire” alucine tanto, tantísimo, que creo que escuché el disco entero cien veces, por lo menos, en tres días. Era exactamente el tipo de música que siempre había deseado oír: brutalidad sin límites, pero con un sonido de guitarras limpio y contundente. Fue mi renacer. La mayoría de mis colegas heavys decían también que era ruido, y de hecho lo era si lo comparabas con Iron Maiden o Saxon, pero para mi era ruido celestial. Enseguida quería ser James Hetfield: me dejé greñas, iba con tejanos rotos, y me fabricaba mis propias camisetas del “Kill ‘Em All” y el “Ride The Lightning”, porque evidentemente era imposible encontrar merchandising de Metallica en 1984 en un lugar como España” .

Quimi decide abandonar a sus Rigor Mortis a finales del ‘83, que a pesar de seguir activos durante un breve periodo de tiempo, terminaron desapareciendo a causa de sus continuos cambios de formación. La idea de Quimi, por entonces, era crear una banda en la que poder dar vida a una serie de canciones influidas por esas referencias tan inspiradoras que le estaban llegando desde el extranjero en aquellos días. El primer paso que dará será contactar, mediante el anuncio de una revista, con un talentoso batería barcelonés, Pep Segura: a pesar de que éste solo había tocado en grupos amateurs, estaba también interesado en esos nuevos sonidos metálicos que estaban llegando a España. Y lo que es más importante, comprendía a la perfección lo que tenía en mente Quimi.

El guitarra y el batería deciden quedar en un local de ensayo, y la química del encuentro da sus frutos: es así como los dos músicos junto a Bailo (voz de Rigor Mortis) se ponen a trabajar en un nuevo proyecto llamado Totem. El siguiente paso sería completar la sección rítmica con un bajista, y es así como contactan con un jovencísimo Jonathan Dolcet, quien, debido a su inexperiencia, se quedó fuera del line-up inicial del grupo. Poco tiempo después, todavía como trío, Totem grabarían una maqueta con temas propios, en la que ya se perfilaban futuras canciones de Legion, como “Possessed” o “Live For Today”.

Sin embargo, el final del grupo se precipita cuando en 1985 Quimi decide marcharse una temporada a Londres, regresando de nuevo a Cataluña en 1987. Albert Campins, amigo de Quimi: “Cuando volvió de Londres, Pep y Jonathan fueron a buscar a Quimi por Vilassar de Dalt, conscientes de que vivía por ahí: recordemos que en esa época no había teléfonos móviles ni nada similar, así que encontrarse era bastante complicado. Después de buscar y preguntar por la zona, encontraron a Quimi y le propusieron montar un grupo de Thrash Metal, que posteriormente sería Legion. Pep le pidió a Quimi para volver a hacer una prueba a Jonathan, y así lo hicieron: cuando terminó, Pep le preguntó a Quimi qué le había parecido Jonathan, y respondió algo así como “¡de puta madre!”, porque, además, Jonathan tenía mucho gancho como vocalista ”.

Aquel joven bajista, de 19 años, dejó impresionados tanto a Quimi como a Pep tanto por su carisma personal (que no era poco) como por sus habilidades musicales a las cuatro cuerdas. Nacido en 1968 en el barrio barcelonés de Sants, en el seno de una familia muy religiosa, Jony (como era conocido entre sus amigos y familiares) empezó a tocar el bajo eléctrico a los 14 años, cuando se lo regalaron por su cumpleaños. Hasta entonces, su experiencia se había limitado a tocar en una banda de música infantil y juvenil llamada Orquesta Pegatina, con la que llegó a dar algunos conciertos en su barrio. Del mismo modo que a Quimi, el nuevo sonido que estaba llegando desde fuera había marcado a un joven Jonathan, lleno de sueños y ambición por triunfar en el mundo de la música.

De inmediato, los tres se ponen a ensayar en un viejo almacén de Vilassar: en esos primeros días, casi de forma casual, Jonathan pasa también a convertirse en vocalista. Su voz, agresiva y desgarrada a partes iguales (similar a la de Chuck Billy, de Testament) le daba a su música la fuerza e intensidad que estaban buscando. De la misma forma, decidieron bautizarse con un nuevo nombre de guerra: Legion. Como declararía el propio Jonathan, años después: “Legion era el grupo de mis sueños para tocar la música de mis sueños. Con él di salida a mis sentimientos de frustración e indignación hacia una sociedad injusta y mezquina”.

Pese a lo prometedora que pudiera parecer la situación de la banda en un primer momento, la realidad de Legion da un peligroso giro de 180 grados cuando, a mediados de 1987, Quimi decide irse de nuevo a vivir a Londres, y probar suerte en el mundo de la música: “La experiencia de Londres fue muy positiva para mi, y si lo pudiera hacer de nuevo, lo volvería a repetir. Me fui allí impulsado por la idea de vivir en un país donde el Rock se vive más intensamente ”. Pep y Jonathan, perplejos ante esta decisión, aprovecharán también para tomarse un respiro en el grupo, y dedicarse a otros menesteres.

La aventura de Quimi hacia su nuevo destino no pudo ser más decepcionante: esperando hallar un marco musical semejante al de la Bay Area de Metallica o Exodus, el zurdo guitarrista se encontró con un Londres apagado y sin vida, donde tras la resaca de la N.W.O.B.H.M. había un ambiente enrarecido. Sí, el Thrash inglés empezaba a tomar cierta fuerza, surgiendo una primera hornada de grupos con Onslaught y Sabbat como máximos exponentes, y posteriormente una segunda, con grupos como Slammer, Hellbastard y Energetic Krusher, aunque ya a finales de la década. Ahí montaría un grupo de Heavy/Thrash llamado Magesty, junto a un bajista catalán, un batería de origen japonés, y un guitarrista y un vocalista procedentes de Irlanda.

De todas formas, aquello no era lo que estaba buscando Quimi, por lo que, frustrado, decide volver a su tierra en el otoño de 1987, y reactivar al grupo que ahí había dejado con sus camaradas Jonathan y Pep (quienes, durante el verano, visitaron al guitarrista en Londres). Quimi: “Con mi regreso, nos juntamos los tres definitivamente, y entonces es cuando Legion se empezó a perfilar como lo que terminó siendo”. Con su regreso, el trío vuelve a ponerse a ensayar, esta vez en un nuevo local de Vilassar De Dalt, y a trabajar para dar forma a las primeras canciones propias del grupo, que a pesar de haber sido esbozadas tiempo atrás, en la demo de Totem, fueron readaptadas de nuevo por Quimi y un Jonathan que iba asumiendo, casi de forma inconsciente, un mayor protagonismo en Legion. Tal es así que en cuestión de meses, el bajista terminaría por convertirse en el eje fundamental del grupo, ya sea por su propio carisma personal como por la importancia en el campo de la composición (era el encargado de hacer las letras gracias a su gran dominio del inglés).

Tan inspirador era el ambiente que, en tan solo unas pocas semanas, ya tenian acabadas cinco de las canciones que terminarían por formar parte de su futuro álbum debut. Y sin darse cuenta, el juego acababa de comenzar...

 
 

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